Río Negro avanza en la vinculación de la escuela secundaria con el mundo del trabajo y los estudios superiores

El Gobierno de Río Negro, junto con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE), lleva adelante una estrategia para fortalecer los vínculos entre la escuela secundaria, el mundo del trabajo y los estudios superiores en la provincia. El proceso, iniciado en 2024, actualmente alcanza a todas las escuelas secundarias orientadas de la provincia: sus equipos docentes, directivos y de supervisión de las Escuelas Secundarias de Río Negro (ESRN) y la ESRN Rural Virtual.
En este marco, en un acto que se realizó en el Salón Gris de la Casa de Gobierno, en Viedma, se renovó el convenio que permite dar continuidad a esta iniciativa. Más de 700 educadoras y educadores participan de una propuesta de formación y acompañamiento que busca trasladar esta perspectiva a las instituciones y a los distintos territorios.
El encuentro permitió poner en valor el camino recorrido y consolidar el trabajo conjunto entre el Gobierno de Río Negro, la OEI y GDFE, con las fundaciones y empresas que acompañan esta política educativa: Bounty EdTech, Fundación Acindar, Fundaciones Grupo Petersen, BID, Fundación IRSA, Fundación Pampa Energía, Fundación Grupo Volkswagen, Fundación Siemens, Fundación YPF, TGS y Universidad Siglo 21.
La ministra de Educación y Derechos Humanos de Río Negro, Patricia Campos, destacó la importancia de pensar la educación en relación con las posibilidades de desarrollo de la provincia y con los proyectos de vida de sus jóvenes. En este sentido, señaló que el desafío no consiste solamente en preparar a los estudiantes para acceder a un empleo, sino “de ampliar horizontes, de ayudar a construir un futuro, de brindar oportunidades”. También remarcó la importancia de que puedan proyectarse en su propio territorio y evitar el desarraigo.

“Para poder formar a nuestros jóvenes tenemos que pensar no sólo en formarlos para el trabajo de hoy sino formarlos para un futuro que cambia rápidamente”, sostuvo, y resaltó la necesidad de fortalecer la cooperación entre los distintos actores que forman parte de esta política.
Desde la OEI, Guillermina Laguzzi, experta en educación y trabajo y responsable de Proyectos Regionales, puso el foco en uno de los principales desafíos del proceso: transformar las definiciones curriculares en propuestas concretas para las escuelas. “Tenemos la vinculación con el mundo del trabajo y la continuidad de los estudios en el diseño curricular, pero tenemos que ponerle estrategia a cómo lo implementamos”, explicó.

Laguzzi manifestó además que esta tarea requiere construir herramientas y metodologías que permitan acompañar a las instituciones de acuerdo con las características de cada territorio. En ese sentido, planteó la importancia de “asumir el compromiso colectivo de pensar juntos y construir una metodología, una propuesta de formación y un trabajo de acompañamiento a las instituciones”.
“Esta experiencia muestra el valor de construir de manera colectiva alrededor de desafíos que ningún actor puede resolver por sí solo. Desde GDFE trabajamos para generar y fortalecer alianzas que articulen esfuerzos, recursos y capacidades al servicio del bien común. En este caso, para ampliar las oportunidades de futuro de miles de jóvenes”, remarcó Javier García Moritán, director ejecutivo de GDFE.
En esa línea, agradeció el trabajo colaborativo entre el Estado, organismos internacionales como OEI y el sector privado para llevar adelante estas iniciativas.

En 2026, la iniciativa se propone alcanzar al 100% de las escuelas secundarias orientadas de gestión estatal de la provincia, 98 instituciones, además de la Escuela Secundaria Rural Virtual, las 22 zonas supervisivas, más de 11.000 estudiantes y alrededor de 800 docentes. El trabajo territorial se desarrolla en seis nodos: Viedma, Bariloche, Cipolletti, Roca, Valle Medio y Sur.
La política se organiza en torno a cuatro ejes: la formación y el acompañamiento a docentes, directivos y supervisores; el desarrollo de experiencias educativo-laborales y proyectos situados; la articulación territorial a través de Mesas Interinstitucionales Regionales; y el monitoreo, la evaluación y la sistematización de los aprendizajes que surjan de su implementación.










