Menú de navegación

Saltar al contenido Saltar al mapa del sitio
Contenido de la página

Diálogo con autores de la obra sobre condición laboral de los trabajadores culturales en Ecuador

Diálogo con autores de la obra sobre condición laboral de los trabajadores culturales en Ecuador

25 de junio de 2021

Ecuador

Cultura

Proyectos: FORT.UARTES/ECU/OEI/19

Durante el I Encuentro de Políticas y Economía de la Cultura, organizado por el Observatorio de Políticas y Economía de la Cultura de la Universidad de las Artes, y financiado en su primera fase por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), se presentó Trabajadores de la Cultura en Ecuador: condiciones y perspectiva”, libro que es el resultado de una investigación sobre las condiciones y estatus laboral de los trabajadores culturales del Ecuador; se lo hizo desde UArtes Ediciones, con el doctor Pablo Cardoso, director del ILIA, como editor.

El lanzamiento fue precedido de un video donde se explicó la importancia de conmemorar el Día del Trabajador, el 1 de mayo, y de incluir a todos aquellos que están trabajando dentro de la cultura y del arte. En este aspecto, la capacidad de vivir del arte para los involucrados en el medio es sumamente difícil, ya que casi un 45% perciben menos que un SBU (Salario Básico Unificado) y, debido a la pandemia, la cifra de trabajadores culturales y artísticos que están pasando pésimas condiciones económicas asciende a un 90%. Muchos de estos trabajadores, alrededor de un 78%, recurren al trabajo independiente para subsistir y resaltó también que poseen un segundo trabajo para mantenerse, lo cual señala la importancia del pluriempleo dentro del país.

Estos datos fueron obtenidos por el Observatorio de Políticas y Economía de la Cultura de la Universidad de las Artes cuando se propuso realizar una primera encuesta, con el nombre Termómetro Cultural, para saber a ciencia cierta la situación económica de los trabajadores culturales y artistas al inicio de la pandemia del COVID-19.

Presentado por José Miguel Cabrera, director de UArtes Ediciones, y con invitados como Ana Rodríguez, curadora, investigadora y gestora cultural; Andrea Torres, poeta, correctora de textos y escritora; y, Ana María Garzón, profesora de la Universidad San Francisco de Quito, el libro Trabajadores de la Cultura en Ecuador: condiciones y perspectivas es un volumen de 404 páginas que recoge las investigaciones generadas en torno a las publicaciones del Observatorio, en su Termómetro Cultural, como uno de los primeros proyectos que se plantearon trabajar.

En el libro se aborda la problemática del trabajador cultural desde tres perspectivas: la educación en artes y su viabilidad al momento de conseguir plazas laborales; la situación de las instituciones culturales con respecto a la estabilidad económica del país; y, las posibilidades que existen para solventar la situación general del país en cuanto a la oferta y demanda cultural y artística.

Sobre las posibilidades que tienen aquellos que se involucran en el aspecto cultural y deciden perseguir una carrera en artes, Ana María Garzón dijo que la opción más recurrente que un estudiante de arte tiene para ejercer dentro del aspecto laboral es la docencia, justamente porque no hay un nicho de mercado explotado al completo dentro de lo cultural. Por ello, debe profundizarse mucho el aspecto pedagógico de la educación en arte, ya que existe también un problema alrededor de la poca demanda que existe en el consumo de cultura en el país.

En el libro se explican las diferentes plataformas que ahora están vigentes, diferentes a lo limitado que era el consumo en físico. Actualmente todo se resuelve de forma digital y un artista puede tener su portafolio de trabajo en redes como Instagram, donde incluyen su CV. Esto también pone en perspectiva el tipo de audiencia que puede buscar un gestor cultural, ya que uno se vuelve el producto en este aspecto. Esto antes no se contemplaba, la audiencia es generada por algoritmos basados en intereses previos por medio de un “me gusta”, y es necesario que exista una mejora dentro de la profesionalización del arte. Necesitamos políticas públicas e incentivos que fomenten el consumo y la generación de arte.

Ana Rodríguez, hablando sobre las producciones audiovisuales que se realizan en Ecuador, profundizó el tema discutido por Pablo Mogrovejo en el libro, acerca de los diferentes problemas que deben afrontar los gestores culturales de esta área, donde se realizó una crítica a la economía naranja y al mundo del espectáculo, y cómo la cultura se ve altamente influenciada por cosas como el machismo, el clasismo y la xenofobia. Esto perjudica al gestor cultural al momento de hablar sobre una definición exacta de trabajo digno. ¿Cómo se podría lograr un diálogo con la economía naranja?, estableciendo una política cultural que sea amigable con el trabajo intermitente, popular en el mundo de la cultura, como en Francia, por ejemplo, donde el trabajador cultural intermitente tiene importancia y relevancia. No tiene por qué ser un trabajo asalariado como tal, pero debe entrar en consideración.

Andrea Torres dio su punto de vista sobre el fomento a la lectura y las industrias culturales, señalando que la idea de textualidad como algo escrito es un privilegio. Los Tambos de Lectura no pueden existir sin la oralidad, dijo y mencionó como uno de los aspectos que le parecieron interesantes en el artículo escrito por Sebastián Concha el poder dialogar este ejercicio al generar nuevos públicos lectores. El artículo en referencia aborda diferentes opciones para la creación de un nuevo canon, donde la lectura pueda desarrollarse en espacios poco convencionales, como en los centros de rehabilitación. Existe una centralización de los recursos de lectura y ese es un problema que puede ser evitado por el uso de plataformas digitales, explicó y agregó, sin embargo, que el uso de la virtualidad no debe poner en juego la economía de los gestores culturales, que si bien trabajan en pos del arte, también son ciudadanos que tienen derecho a un ingreso fijo. Recalcó, finalmente, la complejidad del tema a discusión, pero que debe ser urgente abordarlo lo más pronto posible.

El investigador y ensayista Pablo Mogrovejo, quien es uno de los autores del libro y estuvo presente en su lanzamiento, señaló que existe violencia de género dentro de la precariedad laboral, sobre todo hablando de actrices, modelos, y todos aquellos que trabajan con el cuerpo. Gracias a este estudio se ha propuesto un protocolo laboral que prevenga este tipo de malos tratos el año pasado. Resalta en su artículo que la única inequidad que se ha admitido en Ecuador es con respecto al territorio, dejando de un lado las inequidades de género y raciales, en la Ley Orgánica de la Cultura. “Los primeros beneficiados en una reforma en las políticas culturales son los ciudadanos”, dijo.

Carlos Moreno, otro de los autores participantes en la obra presentada, señaló la importancia de abordar la problemática que se presenta a los gestores culturales y artistas en general, debido a la poca demanda que existe para este tipo de trabajo. Sería ideal poder vivir del arte que uno puede llegar hacer y resultaba muy difícil desde antes de la pandemia por COVID-19. La precariedad puede ser un problema complejo que se da en la coproducción de diferentes actores. Hay una condición heterogénea estructural: generamos prácticas y construimos contenidos, y eso debe ser reconocido con todo lo que el reconocimiento conlleva.

Sebastián Concha, también autor participante, se refirió a la dificultad al momento de crear programas de lectura. Los Tambos de Lectura son un avance increíble, pero como tenemos internalizados los procesos culturales que deben cambiarse, eso nos obliga articularnos entre la creación y la producción.

Ana Rodríguez, al momento de defender la importancia de la intervención del Estado en esta problemática, mencionó que tiene su rol. “Debe regular y organizar algunos ámbitos que no son de la sociedad o la iniciativa independiente. El Estado tiene unos mandatos (…). No pienso en que la manera sea esperar atención sin programas. Tiene que mediar políticas, programas y conocimientos distintos del sector, y debe tener una capacidad de producir respuestas”. También recalcó que hay una necesidad de unirnos como sector y no dejar de exigir nuestros derechos, de exigir los cambios que hacen falta en políticas culturales sólidas que garanticen nuestra posición.

El libro es gratuito y puede ser adquirido de forma virtual en el siguiente enlace. ⬇️

Pie de página
Las cookies nos ayudan a ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso de cookies. Más información