Laçzos Artísticos en acción: los primeros becarios ya han concluido sus residencias

Ya han concluido las primeras residencias artísticas financiadas por el programa de movilidad internacional promovido por la Dirección General de las Artes de Portugal y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
David Jair Amado y Tiago Bom da Silva fueron los primeros en realizar residencias en el marco del programa Laçzos Artísticos. Con destino a Salvador de Bahía y Santo Tomé y Príncipe, respectivamente, ambos destacan la influencia del contexto local en sus proyectos artísticos.
«La residencia en Salvador supuso un punto de inflexión fundamental en mi trayectoria artística», reconoce David. Este profesional del ballet clásico de ascendencia africana afirma que pudo vivir una realidad en la que su «identidad no era una excepción, sino parte de la norma», lo que le permitió comprender «la relevancia de una técnica de ballet centrada en identidades racializadas».
«Al eliminar la necesidad constante de justificar la relevancia de las narrativas negras en el ballet, pude concentrarme exclusivamente en la investigación y la creación. El contexto cultural actuó como catalizador: aceleró las decisiones artísticas, profundizó en las referencias y amplió el alcance de la investigación», añade.

Durante la residencia, en la que estuvo desarrollando la técnica de baile Silvestre, pudo replantearse algunos detalles de la investigación que está llevando a cabo en este ámbito, por ejemplo, la importancia de replantearse el paisaje sonoro para las nuevas técnicas de ballet. Además, estableció nuevas redes de contacto y apoyo, concretamente con la Universidad Federal de Bahía, la Escuela Maria Felipa y personas del sector.
Para Tiago, la experiencia en Santo Tomé para la producción de un documental sobre el país, que se presentará en la Bienal de 2027, «trajo consigo una mayor atención y difusión» y «permitió que los métodos logísticos y de trabajo se materializaran tal y como los había definido».
«Como no conocía el país, desarrollé gran parte de la estructura a ciegas y dejé un margen deliberado para que se pudieran añadir y modificar elementos sobre el terreno», explica Tiago. El artista portugués afirma que siempre surgen situaciones nuevas cuando está desarrollando sus proyectos. «En este caso, con el tema de los perros callejeros y la población, intuí que había allí una relación con profundidad que explorar, la idea de simbiosis y el peso histórico de esa relación, no siempre positiva», afirma.

«La residencia se ha convertido en un punto de partida más que en una experiencia aislada», afirma Tiago, quien siente que seguirá vinculado a las personas con las que ha trabajado y espera volver a colaborar con ellas.
Para ambos artistas, el programa Laçzos Artísticos les ha permitido replantearse enfoques y métodos. «Para cualquier creativo es importante salir de la zona de confort y trabajar en contextos diferentes», afirma Tiago. «Diría que una residencia como esta puede redefinir el horizonte de un artista», dice David, añadiendo que estos programas «no solo apoyan a los artistas, sino que activan procesos que pueden generar investigación, redes internacionales e impacto a largo plazo».







