Un webinario de la OEI y la OISS examina los retos y oportunidades del lenguaje claro para los adultos mayores en Iberoamérica

Cerca de 200 personas de 15 países se sumaron al debate sobre lenguaje claro y ciberseguridad para personas adultas mayores en la región. El debate se puede revivir íntegro a través de YouTube.
La Organización Iberoamericana de la Seguridad Social (OISS) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) celebraron el pasado 11 de junio su tercer seminario web de la serie Agenda Pública de trabajo para combatir la Soledad no Deseada y la Brecha Digital en Personas Adultas Mayores.
Centrado en los desafíos actuales de las personas adultas mayores en la era digital y en cómo el lenguaje claro y la ciberseguridad pueden garantizar el acceso a la información de esta población, el encuentro superó los 190 participantes conectados en tiempo real, procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay — una participación que, por sí sola, habla de la urgencia del tema.
El eje del seminario fue claro y contundente: el lenguaje oscuro y la brecha digital no son solo inconveniencias técnicas, son vulneraciones de derechos. Cuando una persona adulta mayor no puede completar un trámite en línea o pierde un beneficio social por falta de información comprensible, el problema no está en ella — está en el diseño de ese servicio.
Tras el saludo de la secretaria general de la OISS, Gina Magnolia Riaño Barón, y el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, tuvieron lugar las palabras de bienvenida por parte de Holman Jiménez, director de Programas de la OISS y Tamara Díaz, directora general de Educación y ETP de la OEI.
Con la moderación de María del Carmen Peral, de la dirección de Educación de la OEI, Holman dio a conocer una buena noticia: los Centros Iberoamericanos de Autonomía Personal y Apoyos Tecnológicos (CIAPAT), en colaboración con el CEAPAT de IMSERSO, y en el marco de esta segunda fase de la Agenda Pública de colaboración interinstitucional, están elaborando una guía práctica de ciberseguridad específicamente diseñada para personas adultas mayores — sin jerga, sin anglicismos, sin asumir conocimientos previos.
Por su parte, Tamara Díaz recordó que la brecha digital no es solo una cuestión técnica: agrava la soledad no deseada y la exclusión social. “Cerrarla requiere que organismos internacionales, administraciones, sociedad civil y sector privado trabajen juntos, no en paralelo”, resaltó.
Un ecosistema que necesita repensarse de arriba abajo
La ponencia central de la experta Clara Delgado trazó el mapa del problema. Usando el modelo ecológico de Bronfenbrenner, Delgado mostró que la accesibilidad cognitiva y el lenguaje claro no son un retoque de redacción: son una transformación que debe ocurrir simultáneamente en cuatro niveles.
En el nivel macro, las políticas públicas deben garantizar cobertura accesible en todo el territorio, basada en libertad, igualdad y no discriminación. En los niveles exo y meso, las instituciones tienen que coordinarse, formar a su personal y evaluar sus normas técnicas. Y en el nivel micro — el que vive cada persona frente a una pantalla — el diseño de páginas, formularios y textos debe ser coherente, no sobrecargado, con frases cortas, gramática sencilla y compatibilidad con lectores de pantalla.
“El caso de Josefa”, expuesto por la ponente, lo resumió mejor que cualquier definición: una persona mayor que intenta completar un trámite entre dos sedes electrónicas distintas, cada una con su propio diseño y su propia lógica, y que acaba sin poder ejercer su derecho. La cadena de accesibilidad se rompe en el eslabón más débil — y siempre lo paga la misma persona.
Lo que dice el panel de personas expertas
El panel de personas expertas moderado por Nancy Leonardo, de la dirección de Programas de la OISS, aportó perspectivas que van desde lo normativo hasta lo clínico.
Claudia Poblete fue directa: la ausencia de lenguaje claro es una de las principales causas de pérdida de beneficios sociales entre personas mayores. No acceden a ayudas de salud, vivienda o pensión no porque no las necesiten, sino porque los textos que las explican están diseñados para quien ya sabe. Sus propuestas son inmediatas y de bajo coste: ajustar tipografía y tamaño, jerarquizar la información, eliminar párrafos innecesarios, reformular con evidencia.
Adolfo Jiménez puso el foco en la responsabilidad institucional. Las administraciones públicas no pueden seguir trasladando la carga a las personas. Hacen falta protocolos, estándares técnicos, formación interna y, sobre todo, laboratorios de co-creación donde sean las propias personas con dificultades quienes validen los servicios antes de que salgan al mundo.
Finalmente, Gabriela Groba cerró el panel con los datos que incomodan: el lenguaje oscuro y la exclusión digital generan tecnoestrés, indefensión aprendida, pérdida de autoestima y aislamiento social. Obligan a delegar decisiones personales en terceros, vulneran el consentimiento informado y dejan a las personas expuestas a fraudes y estafas digitales. No es un problema de adaptación — es un problema de diseño.
Lo que viene
El seminario cerró con cinco recomendaciones de objetivos a corto y medio plazo: consolidar un enfoque multinivel, integrar medidas transversales en las políticas públicas, promover una cultura digital inclusiva, garantizar formación accesible para personas mayores y funcionarios, y asegurar que quienes tienen más barreras en el diseño actual participen de forma continua y evaluable en el diseño de los servicios que les afectan.
La OEI y la OISS, continuarán colaborando y apostando por hacer de la región un espacio donde envejecer no signifique quedar fuera. Por último, los invitamos a seguir de cerca las comunicaciones de ambas organizaciones para ser los primeros en conocer la guía práctica de ciberseguridad que se publicará próximamente.












