La OEI y medicusmundi firman un convenio para impulsar la formación, la investigación y la Cooperación internacional en Iberoamérica

El convenio firmado ratifica el compromiso de ambas instituciones para impulsar programas y proyectos de cooperación que generen conocimiento, fortalezcan los sistemas de salud y promuevan el desarrollo humano sostenible en Iberoamérica.
Este martes, 30 de junio, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y medicusmundi firman un convenio marco de colaboración que abrirá nuevas oportunidades para el desarrollo de proyectos en los ámbitos de la salud, la educación, la investigación y el desarrollo sostenible en América Latina. Tras más de 60 años desarrollando proyectos en América Central y del Sur, medicusmundi da un paso más en su compromiso con la cooperación internacional con esta alianza estratégica con la OEI, creada en 1949 y volcada en la equidad, educación y los derechos humanos en los 23 Estados miembros que forman la comunidad iberoamericana.
Han rubricado el acuerdo Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, y Félix Fuentenebro, director de la Federación de Asociaciones de medicusmundi España, en un acto celebrado virtualmente.
Una alianza que llega en el momento justo
América Latina y el Caribe es la región que más desigualdades concentra, con millones de personas que tienen limitado el acceso real a servicios de salud de calidad, y una brecha educativa importante que condiciona las oportunidades de desarrollo de muchas comunidades. En este contexto, estas dos organizaciones con tanta experiencia acumulada deciden sumar fuerzas: medicusmundi aporta una amplia experiencia en salud comunitaria y cooperación en terreno en América Central y América del Sur; la OEI pone sobre la mesa su condición de organismo intergubernamental, su red de relaciones institucionales con los países iberoamericanos y su larga trayectoria en educación, ciencia y cultura.
Un acuerdo para construir
El convenio establece un marco de colaboración que abre la puerta a ambas organizaciones a desarrollar proyectos concretos a medida que surjan necesidades u oportunidades. Cada actuación concreta tendrá su propio plan de trabajo, sus objetivos definidos y personas responsables. La forma en que está diseñado —con mecanismos de seguimiento, planes operativos y posibilidad de ampliación a otros actores— apunta a una colaboración activa con vocación de continuidad y que se adapte a lo que las comunidades necesiten.
El convenio también abre la puerta a que otras organizaciones —públicas o privadas— se puedan incorporar a iniciativas específicas cuando su participación aporte valor. Esto multiplica el potencial de impacto y permite construir redes de trabajo más amplias en torno a problemas complejos que ninguna organización puede resolver por sí sola.










